Que tu vida discurra tan apaciblemente como un río.
Que tu despertar al día sea con alegría.
Que la espera de lo que buscas y deseas sea gozosa, llevadera... gratificante.

Gracias por visitar el blog. Un abrazo.

María José.

RECUERDO


(La de la izquierda, con cara de susto, soy yo)




La paz de mi niñez
es recuerdo que respiré
por los poros de mi piel,
y que aún sigo respirando
en la madurez.

Son películas en blanco y negro
los recuerdos que se restauran,
y que mi memoria guarda
para que yo los pueda volver a ver.

Es bello recuerdo
el abrigo blanco con gorrito a juego
que estrené contenta
con mi padre a mi lado,
mi mano en su mano;
y el cuento de La Buena Pipa
que me iba narrando mi madre,
mientras me daba su mano al otro lado.

¡Tengo tantos recuerdos!
que para mí fueron buenos,
y... ¡tan alegres!...
que, es por eso, que vivo. El presente
es... ¡tan intenso!,
lo vivo ¡tan intensamente!
¡Si tú supieras!...
¡Si tú supieras cómo lo vivo!


4 comentarios:

Maat dijo...

Hola Maria José.

Según van pasando los años los recuerdos de vivencias junto a los seres queridos cobran mayor importancia.

Gracias a ellos escribiste este sentido poema.

Un abrazo.

Maat

María José Ouréns dijo...

¡Hola Maat!: Así, es. Y yo pienso, también, ¿sabes?, que no son tanto los recuerdos como lo que nos enseñaron esos recuerdos. Por eso, nos han quedado tan grabados. Si no, ¿por qué esos recuerdos, y no otros? Gracias Maat, una vez más. ¡Feliz domingo! Un abrazo.

Makeda dijo...

La infancia es la mejor etapa que recuerdo hasta ahora,no porque esta edad no me parezca increible,pero la pureza de esa edad,lo que uno piensa existe con solo cerrar los ojos,no hay males en el mundo...la infancia vivida de cualquier forma siempre será un recuerdo,yo también recuerdo momentos especiales,algun vestido maravilloso...en fin,sabes que me gusta mucho la forma tan dulce en que dejas algo de la vida en poesía...un saludo y un beso desde algún lugar ... Makeda.

María José Ouréns dijo...

¡Hola Makeda!:Me alegra saber de ti. Gracias por tu comentario. Siempre llevaremos en nosotros esa parte que nos perteneció cuando eramos niños, ¿verdad? Y, donde sigue habitando la ilusión y la esperanza. Te deseo un ¡Feliz día! Un abrazo.